lunes, 23 de agosto de 2010

Momo... gracias.


"Es cierto que los ahorradores de tiempo iban mejor vestidos que los que vivían cerca del viejo anfiteatro. Ganaban más dinero y podían gastar más. Pero tenían caras desagradables, cansadas o amargadas y ojos antipáticos..." "...tenían que aprovechar incluso los ratos libres, con lo que tenían que conseguir como fuera y a toda prisa diversión y relajación."
"Pero lo que más le costaba soportar era el silencio. Porque en el silencio les sobrevenía el miedo, porque intuían lo que en realidad estaba ocurriendo..."

miércoles, 18 de agosto de 2010

Momo, gracias.


"El propósito de ahorrar tiempo para poder empezar otra clase de vida en algún momento del futuro, se había clavado en su alma como un anzuelo..." "Cada vez se volvía más nervioso e intranquilo, porque ocurría una cosa curiosa: de todo el tiempo que ahorraba, no le quedaba nunca nada..." "Había caído sobre él una especie de obsesión ciega.Y si alguna vez se daba cuenta de que sus días se volvían más y más cortos, ahorraba con mayor obsesión..." "Y cada día eran más los que se dedicaban a lo que ellos llamaban "ahorrar tiempo"..."

La trampa de los hombres grises.

martes, 17 de agosto de 2010

Momo... gracias.




"Ves Momo -le decía por ejemplo-, las cosas son así: a veces tienes ante ti una calle larguísima. Te parece tan terriblemente larga, que nunca crees que podrás acabarla..." "Y entonces te empieza a dar prisa, cada vez más prisa. cada vez que levantas la vista, ves que la calle no se hace más corta. Y te esfuerzas más todavía, empiezas a tener miedo, al final estás sin aliento. Y la calle sigue estando por delante. Así no se debe hacer." "Nunca se ha de pensar en toda la calle de una vez... Sólo hay que pensar en el paso siguiente. Nunca nada más que en el siguiente" "Entonces es divertido; se hace bien la tarea... De repente se da uno cuenta de que, paso a paso, se ha barrido toda la calle. Uno no se da cuenta cómo ha sido, y no se está sin aliento." "Eso es importante"

Beppo Barrendero.

Para aquellos que no han leído Momo de Michael Ende se los recomiendo mucho mucho. Lo puedo haber leído ya unas 5 ó 6 veces, cada vez que lo hago siempre descubro cosas nuevas. Es una historia hermosa y aleccionadora, te recuerda lo realmente importante, te pone los pies en la tierra a cuento de niño. Es una belleza, de una simpleza increíble, simplemente uno de mis favoritos... Iré compartiendo algunos pasajes del libro, para vuestra digestión.


sábado, 14 de agosto de 2010

El Cachorro



Hace 300 años, en el barrio de triana se le pide a un artista (Fco Ruiz Gijón) a que haga la talla del "Cristo de la Expiración", se supone que lo que el artista busca es el último aliento del cristo, ese momento en el que hincha el pecho para tomar la última calada de aire... La talla es preciosa, y en Sevilla se la conoce popularmente como "El Cachorro".


Según la leyenda popular, eso se debe a que en el barrio donde vivía el artista también vivía un gitano al que conocían como el Cachorro. Fco Ruiz se encontraba en un momento de esos en los que no logras avanzar en la obra, intentando tallar la cara. Decía que no lograba imaginar la cara de una persona en su última exhalación. Pues el destino se la daría.


El cachorro estaba en la ciudad, en su jornada habitual, cuando le llegan rumores de que su mujer está en su casa con otro hombre. Él sale corriendo a la casa y efectivamente la encuentra a ella en la casa con otro hombre hablando y abrazados. Él muerto de celos desafía a este hombre a duelo y empiezan la encarnizada pelea frente a los ojos del artista y los gritos de la mujer. A la final este hombre le da muerte al cochorro con una cuchillada en el costado, y es justamente la cara del cachorro que muere en los brazos de su mujer la que usa el artista para tallar la cara del Cristo, por eso llamado "El Cachorro". Por cierto el Cachorro si se hubiese detenido a preguntar habría sabido que ese hombre se trataba del hermano de su mujer, es decir su cuñado, que había estado muchos años navegando y había regresado.


Y les cuento esto porque durante esta semana santa fue la única talla que pude ir a ver y el cristo que más me gusta, es impresionante...



viernes, 16 de julio de 2010

¡Puerta!


Sentada frente a la pantalla durante varios minutos sin ni siquiera saber por dónde empezar, muchas veces sentada frente a la pantalla sin decidirme a escribir, tengo miedo de decir lo que siento... estoy cansada... asqueada del egoísmo humano, mientras más conozco al ser humano más quiero a mi perro... no quiero perder la fé en nosotros, pero la verdad cada día me lo pone más difícil. Quiero denunciar, gritar cada una de las cosas que veo a mi alrededor, siento impotencia, pero sobre todo lo que siento es mucho dolor... demasiado.. John tienes razón, son como mil picaduras de avispa que no paran, cansa, duele...

Quisiera poder explicar todo lo que ocurre... pero empiezo a hablar de números que a la final poco importan, lo que sé es que cada día tengo menos recursos, cada día se me hace más difícil y que el llorar ya no descarga. Son demasiados ojos cansados y arrugados, demasiados seres hartos, demasiado egoísmo, ¿qué ha pasado?, se ha acabado el compromiso, se ha acabado la capacidad de sacrificio...

A todas estas también intento empezar un camino de cuestionamiento y crecimiento, intento llegar a esa especie de equilibrio emocional que no se cómo demonios algunos consiguen, y me encuentro que se me cuestionan tantas cosas que no me siento capaz de manejarlo, y me cabreo, estoy harta!, estoy hasta el moño! estoy frustrada e impotente! pero supongo que eso es parte del camino que hay que recorrer para poder conocerte... supongo que es parte de lo que "debo de hacer", sencillamente a veces no me siento capaz... Por favor apaguen la luz un rato, paren el mundo un momento que necesito bajarme de él...

Cuyagua te extraño, esa comunión que tenía contigo ya no la tengo... ¿dónde estas? ¿dónde te has metido? ¿cómo es que te he perdido?, demasiado concreto a mi alrededor, demasiada gente... apaguen la luz un rato, silencio por favor que hoy quiero gritar.

Esculapio ¡que razón tenías!, este mundo es un vasto hospital, la raza humana es un prometeo desgarrado por los buitres, ya no me pertenezco, se me va la fuerza como agua entre los dedos... y siempre con sueño, siempre con sueño. Los días pasan entre guardia y guardia, la vida se me transforma en un simple estado de sopor que transcurre entre guardia y guardia, y en medio todas las tareas sin cumplir, en medio todos los cuestionamientos a mi persona, en medio las avispas que pican en la cabeza cada día.

Espero pasar por este pasillo rápido, espero poder llegar a la puerta y abrirla, llegar a ese otro lado donde está la luz, donde hay paz... Hoy he dado un paso... eso creo... hoy he escrito lo que siento...

viernes, 15 de enero de 2010

Crónicas de un ambulatorio en el pueblo de los condenados: HAY QUE VER CON LA ABUELA.

Otra vez en este ambulatorio, le estoy agarrando cariño, sus gentes son sencillas, llanas, muy peculiares y hay veces que te parece estar en un cuento surrealista, pero creo que todos mis compañeros llegado un momento se sienten de esa forma.

Era aproximadamente las 03.00 de la madrugada, y yo ya estaba dormida en el sofá cuando vuelve a sonar el timbre, ¡mala pata!, demasiado bien iba la noche como para creérselo. Me levanto del sofá y respondo el telefonillo y lo que veo es la nuca de una señora mayor que dice: “¿Está el médico?”.

-“Si Sra., pase Ud.”- le respondo mientras le abro la puerta a través del telefonillo.

Ella pasa a la consulta de urgencias, con un caminar lento, arrastrando los pies, encorvada, viendo muy bien el suelo y mientras yo callada le doy su tiempo hasta que llega a la silla de la consulta. Definitivamente a medida que vamos envejeciendo la vida va desacelerando hasta que empieza a ser una cámara lenta.

La mujer se sienta y me dice:

- "¿Ud. es la doctora?"

- "Si soy yo, ¿en qué la puedo ayudar?"

- "Vera usté, es que yo estaba en la butaca de mi casa viendo la tele, y ya me iba a la cama; es que me acuesto tarde porque pa’ lo poco que duermo… bueno, la cuestión es que me iba a poner el pijama cuando mire lo que ma salío" - dice a la vez que empieza a bajarse una media que llegaba hasta media pierna (a unos cuatro dedos por debajo de la rodilla) y se ve justo desde la media hacia abajo, es decir toda aquella superficie que cubría la media, una piel enrojecida, irritada. Importante acotar que ese fin de semana estaban haciendo 40ºC y las medias era negras sintéticas gruesas y la mujer iba toda de negro. Luego dice – “es que lo peor no es eso, es que cuando me quito la otra media” – dice a la vez que se quita la otra – “veo que también tengo la pierna roja, a ver Doctora que yo ma sustao y me he disho: al médico a ver de qué va sé esto y me he venío”

- “Sra ¿no se le ha ocurrido que eso podría ser de las medias?” – le pregutno yo completamente incrédula.

- “Pos nó, pero cómo va sé de las medias, que yo llevo con estas medias tiempo y nunca ma salío eso”.

- “Ya claro, pero es que antes tampoco hacían 40ºC, vamos a ver Doña, que con el calor que está haciendo y esas medias tan gruesas y lo blanca que es Ud pues normal es que se le irrite la piel, lo que tiene que hacer es no ponerse medias, ¡que estamos a 40!”

- “¡Pero qué dice! ¿¡Cómo no me voy a poner la medias!? Si estas son del luto de mi marío, vamos como pa’ no llevarlas”

- “Sra, vamos a ver, ¿hace cuánto falleció su marido?”

- “Pos ya hace 6 años”

-“Yo creo que ya bastante luto le hemos hecho al pobre hombre, Ud no cree que podrá Ud hacer una excepción esta vez, visto como están las piernas”

- “Pero Dra. ¿¡Ud qué dice!?, vamos que no que no, no, no, no…. Que el luto de mi marío no me lo quito”

- “Bueno y no ha pensado de repente ponerse unas medias más finas, de algodón, que sean más fresquitas, ¿ah?”

- “¡Uh no! Que esas que Ud dice son mu feas, a ver como me arregla Ud esto, pero yo no me quito estas medias”

Y yo ya perdí un poco la paciencia – “Mire Doña haga lo que le parezca, pero que mientras se ponga Ud esas medias con este calor va a andar Ud con esas piernas irritadas, así que Ud verá”

- “Pero es que no hay una pastillita pa’ que no me inrrite las piernas”

- “Pero bueno, ¡si con quitarse las medias tiene!, mire pastillita para irritaciones no hay, de verdad haga Ud el favor de quitarse las medias un par de días y si le da vergüenza pues no salga Ud a la calle, que con el calor que está haciendo tampoco es que estén las cosas como para estar saliendo mucho, y venga ya ¡tirando pa’ casa que ya es muy tarde!”

- “Pero niña, es que no hay otra manera… hay que ver, que son las medias del luto de mi marío…”

Yo ya no me podía creer que estoy en un servicio de urgencias discutiendo a las 03.00 de la madrugada de medias con una abuela, con todos mis respetos a la doña, pero que las cosas no son así…

-“ Sra, lo siento, pero me parece una irresponsabilidad de mi parte darle un medicamento que puede tener efectos secundarios, para un problema que tiene tan fácil solución, como es cambiarse o quitarse las medias y un poquito de cremita Nivea”

- “Bueno, pos ná, pa’ casa a ver como me las apaño con lo de las medias…”

Le abrí la puerta mientras volvía a salir la señora todavía incrédula ella de que todo su problema fueran sus medias, y todavía incrédula yo de que esto se trate de una consulta de urgencias.



sábado, 19 de septiembre de 2009

Crónicas de un ambulatorio en el pueblo de los condenados: ¡ESTO NO ES UN TAXI!



(imagen obtenida de: www.diariodelviajero.com/tag/taxis)









Otra noche de verano, otra duermevela. Me encontraba acostada en el sofá de la sala de médicos, cuando suena el timbre del telefonillo-portero. Me levanto deperezándome, en esos primeros segundos donde intentas sacudir todo el sueño de tu cuerpo, despejar la mente y en el fondo de tu corazón deseas que nada realmente grave sea lo que esté ahí fuera.

Levanto el teléfono y se activa la cámara nocturna, dejándome ver la cara de una mujer adulta, de semblante preocupado y esas pupilas relucientes y fantasmagóticas, casi alienígenas características de las cámaras nocturnas.

-¿Qué ocurre? - pregunto directamente.
- Perdón, ¿hay algún médico?, es que mi madre sa caído.
- Voy saliendo.

Me coloco el estetoscopio en los hombros y salgo caminando cuando imágenes en mi mente de caras de ancianos frustrados, impotentes de no poder controlar su cuerpo y miedo reflejado en sus ojos viejos, rogando no tener secuelas que disminuyan su independencia, van viajando a gran velocidad.

Lo que no me esperaba era abrir la puerta de la calle del ambulatorio y encontrarme con 2 coches aparcados allí y un grupo de más o menos 12 personas, vestidas de gala que viéndome fijamente estallan a hablar al mismo tiempo:
-¡Es que sa caío la abuela!
-¡ A ver si nos echa usté una mano!
- ¡Por Dió que la pobre sa dao una hostia!

Yo con la mirada busco a la abuela y no veo a ninguna entr ellos, y me les quedo viendo en silencio esperando a que el gallinero solo decida callarse. Ellos mismos se dan cuenta de lo impráctico de su comportamiento y es cuando se me acerca la mujer que ví antes en el portero.

- Verá usté, es que estábamos en la boda de la Mari, cuando mi madre quería irse pa' casa y caminando pa'l coche ha resbalao y sa caío contra el bordillo de la acera y sa dao en tó el brazo, y es que, claro, usté verá, pa' llegá al hospital tengo que cogé la autovía y es que to hemos bebío y no estamo pa' controles y queríamos ver si usté podía echarle un vistazo a ver si es necesario llevarla.
- ¿Dónde está la abuela?
- En el coche - responde señalando un audi negro estacionado un poco más adelante.

Llego al coche y veo una cabeza gris sentada en el asiento trasero izquierdo, me acerco a la puerta trasera derecha para poder sentarme al lado de ella y así mirarla más cómodamente, pero cuando abro la puerta me grita la hija:

-¡¿Pero qué hace?! no ve que mi madre está en el otro asiento, ¡abra la otra puerta!

La verdad no tenía ganas de pelear, así que cierro la puerta y camino al otro lado. Apenas abro la puerta izquierda veo a una señora mayor que llora calladamente y con el brazo derecho sujetado con el otro sobre el pecho, en ese brazo derecho observo una auténtica "V", por la fractura del mismo. Ella sube la mirada y dice: "me duele mucho" y por su cara, síq ue le duele.

Le hago una exploración rápida inicial, estando la mujer en principio fuera de riesgo vital, voy al ambulatorio con la hija, le hago las preguntas típicas de si sufre alguna enfermedad, alérgica a agún medicamento... cojo un sistema de vía periférica intravenosa y le explico a la hija que hay que llevar a la madre al Hospital.

- Pues a ver cómo le hace doctora, porque to hemos bebío.

Sin responderle llamo a la ambulancia para el traslado y salgo para tomarle la vía a la abuela e irle poniendo calmantes, la verdad estaba un poco molesta con la familia y no podía explicar exactamente el por qué. La ambulancia llega pronto y vamos colocando a la abuela dentro, le explico a la hija que puede ir con su madre en la ambulancia; a todas estas todos los demás mirando; y la hija le dice al conductor de la ambulancia:

-Oye cuando terminen de atender a mi madre usté nos espera pa' traernos de regreso no?
-No señora - dice el conductor - cuando terminen en el hospital, desde allí le pediran otra ambulancia, esta se debe de quedar libre por si se necesita aquí.
- ¡cómo! vaya rollo, bueno... y ya que estamos, ¿no podría antes pasar por mi casa pa' poder cambiarme los zapatos por lo menos y coger tabaco?
- ¿Mire doña, que esto no es un taxi coño!, su madre está con dolor, venga suba que nos vamos al hospital.

Yo, totalmente incrédula regreso al centro de salud y caigo redonda en el sofá, retornando a la duermevela.